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Noticias de otros mediosEn Italia, CAPROLEC presentó un trabajo sobre los últimos 20 años del rubro20-07-2010 | Alejandro Leveratto, presidente de la cámara provincial, participó de una reunión de productores de la Unión Europea en donde se debatió la realidad de la lechería. También se pronunció sobre el caso Fonterra
El tema central del diálogo mantenido con Alejandro Leveratto, presidente de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (CAPROLEC), tenía que ver con el viaje que recientemente realizó a Italia -invitado junto a representantes de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe (MEPROLSAFE)- para participar de la reunión anual de la European Dairy Farmers, organización que agrupa a productores lecheros de la Unión Europea.
En cada encuentro, desde la institución europea convocan a un país extracomunitario para que realice una presentación sobre su lechería. En esta oportunidad, los invitados fueron argentinos, por afinidad con los anfitriones y porque “estamos de alguna manera detrás de los mismos objetivos, que es discutir el negocio para buscar una actividad que sea previsible y estable en el tiempo”, sostuvo el dirigente. Durante el encuentro, la delegación local mostró un video institucional y presentó un trabajo sobre lo sucedido en la lechería argentina durante los últimos 20 años. Eso sirvió como un disparador para el análisis de ambas realidades, teniendo en cuenta que en Europa el objetivo es terminar con las regulaciones hacia el año 2015, mientras que “nosotros -sostuvo Leveratto- mostramos cómo se vive con una lechería sin regulaciones, como la que tenemos acá y que hoy estamos padeciendo nuevamente, a partir de que a Fonterra se le ocurrió bajar el precio internacional de la leche. La industria está tratando de internacionalizar la leche a los productores argentinos y debido a esos históricos vaivenes en los precios en Argentina perdimos casi el 70 por ciento de los productores”. No se trató de una simple participación, como podría ser en alguna muestra, sino que los productores se alojaron en casas de sus pares italianos, lo que permitió tomar contacto pleno con sus vivencias cotidianas, “con las cosas que disfrutan y sufren todos los días. Pudimos entender que la Unión Europea no es una sola cosa sino un conjunto de países que tienen realidades completamente distintas unos de otros. Hay países que han sido perjudicados y otros que fueron beneficiados, como así también hay diferencias marcadas dentro de cada uno de ellos”. -Supongo que el encuentro debe haber servido para analizar los ejes que se debaten aquí y allá. -Fue muy interesante porque los organizadores, que eran los italianos y que contaban previamente con nuestra presentación, estaban deseosos de que desarrollemos nuestros temas porque coincidíamos plenamente con las soluciones; representantes de otros países vieron en lo nuestro algunas ideas que hoy le están haciendo pensar su posición respecto a cuáles deben ser las soluciones para el sector. Los dejamos reflexionando acerca de lo que estaban planteando y seguramente harán algunas modificaciones a su proceso. -Ellos quieren ir hacia un escenario sin regulaciones, mientras que el planteo de ustedes es que éstas tienen que existir. -Tal cual. Y el ejemplo es lo que sucede con el precio internacional. Porque Fonterra venda la leche en polvo un 14 por ciento menos, resulta que la industria nos quiere bajar eso a toda la leche, siendo que Argentina exporta un 20 por ciento de lo que produce. Eso es producto de la falta de regulaciones. Si acá fuera como lo planteamos a partir de la ley que no fue, donde se afirmaba que la leche que no tomáramos los argentinos había que exportarla sí o sí, hubiéramos tenido una herramienta para que el negocio sea mucho más estable y las fluctuaciones más leves. De esa manera uno podría planificar a largo plazo sin tener este tipo de sofocones que nos quieren generar los que han vivido muy bien a partir de este desorden que siempre hemos tenido los argentinos. -En el caso de Italia, ¿el productor participa de otros eslabones de la cadena? -Hay de todo. Hay productores que hacen pequeñas cantidades de quesos, pero la mayoría vende la leche; es lo mismo que sucede acá. -Pero acá hay muchos productores que están pensando en avanzar en la cadena o mantener algún tipo de asociación con la industria. -Depende de las inquietudes que cada uno tenga. Nosotros tenemos que defender el negocio para seguir siendo productores. La profundización de esos sistemas verticales ha hecho que en Argentina, como en otros países, la agricultura esté monopolizada por siete u ocho empresas. Entonces si tengo que ser industrial después voy a empezar a poner más vacas porque tengo que completar la fábrica y así sucesivamente hasta que finalmente desaparecen los productores. Los propietarios de los campos quedan como empleados para que ordeñen las vacas, como sucede con la agricultura en donde el productor tiene un pedazo de campo y los dueños de la agricultura le instalan el galpón y lo hacen trabajar para ellos. Me parece que no es el sistema que los argentinos estamos dispuestos a aceptar, por lo menos nosotros. -Entonces la idea es seguir siendo únicamente productores. -Nosotros queremos ser y vivir como productores. Y que los industriales vivan y disfruten de ser industriales. Cada uno en su sector, pero en un plano de igualdad, no que nosotros seamos los convidados de piedra en esta mesa y tengamos que comer las migajas que se le caen a los demás. Me parece que tenemos que tener una relación más adulta en esto y lo que hemos vivido en Europa nos abre un poco la cabeza en cuestiones que deberíamos cambiar. Por otra parte, hay que decir que tenemos algunas ventajas comparativas frente a los productores europeos; ellos son los que ordeñan sus vacas, están todo el día arriba del tractor y no tienen tiempo para gestionar otras cuestiones. Nosotros tenemos la oportunidad de gestionar para que algunas cosas no sucedan, como que un funcionario desde una oficina en Buenos Aires en dos minutos tire por la borda el esfuerzo realizado durante años. A los europeos les cuesta mucho más porque son los que están ordeñando todo el día las vacas. -Siguiendo sus palabras, la lechería argentina estaría por lo menos es esos aspectos un escalón más arriba. -Está más arriba en el sentido de la capacidad que tiene el productor de hacer otro tipo de defensa de su negocio. Ellos están más adelantados en lo que respecta a la tecnificación, ya que les resulta mucho más sencillo que a nosotros. En algunas cosas tienen ventajas pero en nuestro caso estamos más abocados a la defensa del negocio en ámbitos en donde ellos no tienen la posibilidad física de hacerlo, producto del desarrollo que llevan de la explotación. -¿Qué tipo de establecimientos son los más usuales? -El promedio, tanto en España como en Italia, es de entre 40 y 45 vacas. Los europeos en general han tratado, a partir de los subsidios y regulaciones que tienen, de mantener a la población rural en el campo. Hacen todo lo posible para que el productor se quede viviendo en el campo y no generen problemas sociales en la ciudad. No es lo que sucede hoy en España, que por la burbuja financiera muchos jóvenes se fueron a las ciudades a trabajar en la construcción; a partir de la crisis del 2008 y 2009 todos esos jóvenes no quieren volver al campo y se quedaron en la ciudad. Por ese motivo están teniendo un grave problema de traspaso generacional en las explotaciones agropecuarias.
Pablo Correa
Autor :Diario Puntal Villa Maria en Lecheria Latina
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